Me reinvento cada que llueve

Nazco con el agua de mis lágrimas, mis raíces crecen con el sueño de mi infancia; trastoco al mundo con mis letras; canto a mi rojizo cabello; grito sororaria desde mi enarbolando pecho.

Riego mi bosque interno; el viento, fértil, procrea mis ideas combativas desde la trinchera de mi pluma.

Veo correr la roja sangre de mi cuerpo, que, cual río, emerge de mis entrañas y concluye en el cielo.

He resuelto amar, como solo se ama una vez, amar mi cuerpo, tan hermoso y disperso, melancólico y etéreo, como se ama el roció cuando se acaba la madrugada.

 

Autora: Ana Cristina Espitia Hernández, pasante de la carrera de Historia por la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM). Ha trabajado en proyectos sobre la conservación del patrminio cultural de la ciudad de México en la Secretaria de Cultura. Colabora con ensayos sobre las culturas globales en el ” Museo Virtual del Mundo” y en la revista de la Facultad de Filosofia y Letras Nueva Epoca, sus intereses académicos van sobre el estudio del México Contemporáneo y la difusión de la Historia. Escribe  poesía, cronica literaria, minificción, poemínimos, reseñas y ensayos.

Ilustración: María Hesse

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s