El principio de la semana de colores

Todos los colores del mundo nos envuelven en un abrazo. La energía de diez mujeres fluye en un círculo, brilla dorada, oro líquido burbujea en el centro desde donde se puede trazar una línea hasta cada corazón que late a su propio ritmo. Todas estrenan una mirada, con ojos nuevos y sin embargo cómplices, ven por vez primera a la hermana que hoy está a su lado. Las protege la fuerza creadora femenina de la misma madre tierra, quien las envuelve con su mejor traje hecho de brillantes hojas jóvenes y hojas maduras más oscuras, todas embellecidas por la luz del sol que matiza y refulge, luz que entibia y a la vez es capaz de cegar.

Las mujeres se reúnen en torno a la figura mágica de Elena, quien danza punta en pie en el centro del corro, poderosa, absoluta y generosa. Las custodian los guardianes de los secretos apilados de piso a techo, libros con historias de todos los tiempos resguardan fórmulas mágicas y hechizos infinitos. La voz clara de Elena dice “se veía muy bonito el corro de los Días. La Semana junta era como el arcoíris y salía sin que lloviera”, mientras habla la rodean siete aprendices y dos oficiantes. Las oficiantes vestidas de negro, las siete aprendices de colores múltiples, blanco, rosa, azul, dorado y morado, como un haz de luz a través de un cristal.

La historia continúa – dice Don Flor “Entre ustedes y yo hay toda el agua del mundo” Los veinte ojos de esta comunidad de elenitas han visto tantos mares, tantos ríos, tantos lagos, tantas fuentes e incluso charcos sobre el asfalto. Esos veinte ojos han llorado lágrimas saladas y ardientes, dulces y cristalinas, han llorado lágrimas de amor, de tristeza, de éxtasis, de nostalgia, de ira, de rabia y de impotencia, juntas podrían llorar un diluvio. Invocar al agua poderosa capaz de transformar la roca más grande en arena finísima, agua capaz de mantener a salvo la vida dentro del vientre, agua capaz de transformar un desierto en un vergel.

Juntas también son capaces de invocar al fuego, sus ojos inquietos y curiosos han absorbido la energía de incontables amaneceres, atardeceres y de igual número de lunas rojas, azules, llenas y menguantes.

Juntas somos la unidad, el todo, el infinito. Invocamos el poder creador. Codo a codo conformamos una muralla que protege el centro palpitante de la creación, voz que teje historias como ixtles blancos. Juntas somos un íntimo y poderoso Círculo Literario de Mujeres.

Autora: Esther Solano, Esther ama escribir, aunque solo recientemente ha empezado a ser leída en el seno de una comunidad de mujeres preparadas y generosas: su voz escritural ha visto la luz. Con formación técnica en Ingeniería,  se mantiene en pie de lucha en el competitivo y sexista ámbito corporativo mexicano. Es madre de dos adolescentes cuya crianza la apasiona y reta cada día.

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