El fin de un año más

Estoy tirada en el sofá, con él, viendo mi serie favorita; la pizza y las boronas de palomitas nos rodean. Me arden los ojos, llevamos más de cinco horas aquí. Tras el corte de escena, la pantalla se oscurece por unos segundos, observo mi reflejo. De dónde salió esa panza, esa papada. Me tapo todo el cuerpo con la cobija.

Estoy avergonzada, estoy horrible, ¿Cómo le sigo pareciendo atractiva? ¿Qué me pasó?

Debajo de la cobija percibo mi olor, apesto. Necesito un baño. Él intenta entrar a mi guarida. Lo impido. Me levanto, tengo que alejar de mí esos pensamientos.

Preparo todo para bañarme. Me desvisto, observo mi cuerpo en el espejo, veo mis senos, mi vientre, veo mi trasero. Me gusta mi cuerpo, siempre me ha gustado. Pero…Hace tiempo que no me depilo, no puedo ignorar esa pancita, me he excedido. Sé que debo cuidar lo que como, ya viene el fin de año, subiré de peso.

Mientras me baño, lloro, igual que cuando era niña, con ese mismo sentimiento que deseo sacar de mi cuerpo.

Después de unos minutos me siento mejor. Pienso: soy una mujer guapa, inteligente e independiente que ha decidido no tener hijos. Estoy muy segura de mí misma, pero por qué en momentos me siento como una perdedora.

Recuerdo mi plática con Fernanda, ella y su lista de propósitos cumplidos en el año. Trato de ignorar lo incómoda que me hizo sentir. De nada me sirve martirizarme por no haber cumplido con mi lista. Reconozco lo positivo que hay en mi vida.

  • Disfruto mi trabajo.
  • He fortalecido mis amistades.
  • He leído, no tanto como quisiera, pero si un poco.
  • He mejorado mi escritura.
  • He salido adelante después de esos pensamientos oscuros.

Sonrío otra vez, debería ponerme una estrellita en la frente. Pienso: «Qué dura soy conmigo. Debo tratarme bien, consentirme, apapacharme, amarme».

Termino mi baño. Él me sorprende afuera del baño, me jala, quiere que regrese al sofá. Me dejo convencer.

Él me da un abrazo. Pienso: «Me gusta compartir mi vida con él. Es que me gusta mi vida, debo seguir trabajando en sentirme bien, tranquila, estando de mi lado». Ahora pasa otra idea por mi mente: «¡Estoy preparada para el fin de año!», «¡Que venga que aquí lo espero!».

 

Autora: Mary de los Ángeles Sánchez López, narradora, lectora y escritora aficionada. Fan de dejar fluir la conciencia.

Ilustración de: Elisa Talentino

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