Asesinar al amor

Hace un par de días recibí por fin “Miradas que matan” un libro recopilado por el historiador Agustín Sánchez González, que recoge crónicas de mujeres asesinas durante el siglo XIX y los primeros años del siglo XX, ayudado de las noticias de la época y volantes que funcionaban como hojas informativas, recrea 27 historias.

Sí, se habla sobre mujeres que matan, las cifras nos cuentan que solo un 5%  de los homicidios son perpetrados por mujeres, pensar en una mujer que empuña un arma, o dispara a quemarropa, pone en evidencia todas las convenciones sociales depositadas sobe la figura femenina, nos parece increíble, porque en primera instancia, un crimen es a todas luces un acto reprobable, pero que al mismo tiempo refleja un acto de poder, entonces,  si hemos sido socialmente construidas como sumisas, pasivas, sacrificadas, resulta disruptivo pensar en mujeres que han ido contra su “esencia femenina”, y segundo, porque en una sociedad profundamente misógina y feminicida es más común hablar sobre mujeres asesinadas, que sobre mujeres asesinas,  hay todo un sistema donde la violencia masculina no es criticada ni señalada sino, incluso, fomentada.

Al ser una recopilación de las noticias de la época, lo que encontramos es un lenguaje altamente misógino, que coloca a las mujeres como “locas” y en el clásico “mató por amor”, la intención del autor, tal como lo narra en entrevista para el Universal es mostrar que “son historias donde la violencia que han vivido (las mujeres) las hacen responder de esta manera. Es como su última defensa.”[1] Sin embargo, en situaciones donde las mujeres eran movidas por la rabia, fruto de numerosas injusticias,  saltaba siempre el tema del amor, tal es el caso de Miss México, conocida como la viuda negra, la prensa la presentó como una mujer que estuvo siempre enamorada del hombre al cual asesino, y que haber sido participante de un concurso de belleza, le daba un plus al caso, por qué cómo pensar en que una mujer de aspecto “angelical” podía haber asesinado a su marido, la poca información que transcendió de su esposo, es que era un general, con una “larga fila de amores”, la construcción del amor, de la idea de relacionarnos ha estado cargada siempre de estereotipos, donde a la figura masculina, jamás le será reprochada la hombría de poseer a varias mujeres, pero que condenó a María Teresa Landa, a ser la eterna enamorada.

Por amor, se ha escrito en múltiples lugares, hemos de aguantarlo todo, golpes, carencias económicas, lidiar con personas violentas, con manipuladores, hemos de aguantar, ser alejadas de nuestro círculo de amigas, de nuestra familia, y por supuesto también hemos de compartir todo, incluyendo nuestra riqueza económica, porque lo mío es tuyo, así lo hizo Alicia Olvera, cuyo juicio duró casi tres años,  su marido la despojó de la herencia que le había entregado en vida su padre para la crianza de su primer nieto, no conforme con eso, el marido de Alicia, amenazó con matarla, quitarle a su hijo, y como acto final, en una deuda adquirida, logró que una hacienda, propiedad de la familia del padre de Alicia, fuera embargada para saldar su deuda. ¿Por qué lo mató? La prensa lo llamó un acto sórdido, hoy en día, podríamos llamarle autodefensa.

Las 27 historias recopiladas por Sánchez González, son una pequeña muestra de cómo el sistema patriarcal ha sumido a las mujeres en muchas esferas de lo cotidiano, también pone sobre la mesa temas que hoy en día continúan siendo polémicos, el aborto, la prostitución, la violación, el amor romántico, la heterosexualidad como régimen, la autodefensa, y todas las situaciones por las cuales las mujeres se convierten en asesinas, que son completamente distintas a las de los varones. Todos esos crímenes se han considerado como pasionales, sin embargo, no son otra cosa que una visión errónea del amor, que pone a las mujeres en situaciones límites, porque se nos ha enseñado que, en nombre del amor, todo es posible. Pero, hay que tener claro que, el amor no debería construirse sobre las violencias, ni el amor puede con malos tratos, golpes, violencia emocional, violencia económica o patrimonial. El amor romántico, la idea del amor romántico, que nos ha vendido, debería ser lo primera en ser asesinado.

[1] “Agustín Sánchez cuenta historias de mujeres asesinas”. Disponible en: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/agustin-sanchez-cuenta-historias-de-mujeres-asesinas

 

 

Autora: Yadira López Velasco, nació en Oaxaca de Juárez. Es zapoteca, lesbiana y socióloga por UAM Azcapotzalco. Escribió “Hierbas contra la tristeza” y “Manual de vaporizaciones vaginales”, escribe poesía sobre el erotismo entre mujeres, sobre su ser indígena y sobre su ser mujer. Activista contra la gordafobia, imparte talleres sobre cartografía corporal, medicina tradicional y utiliza la escritura como proceso de sanación. Actualmente trabaja en la edición autónoma de su primer poemario donde recupera la genealogía lesbiana de su comunidad.

 

 

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