Caminar sola por la calle: el anhelo de la libertad

La normalización de la violencia contra la mujer tiene diversas aristas: muchas personas hacen vista ciega a la violencia en el hogar, la discriminación laboral o económica, la violencia psicológica, la institucional, entre otras. Pero una de las formas de violencia más común, y a su vez una de las más normalizadas, es el Acoso callejero.

Cuando eres adulta repites conductas aprendidas en tu etapa de desarrollo: cruzar la calle en la noche si un hombre camina en tu dirección, llevar las llaves en la mano por si tienes que defenderte, enviar un mensaje a tu amiga cuando sales de un punto y al llegar al otro, cambiar tu ropa por miedo a mostrar mucho de tu cuerpo, evitar el transporte público, rechazar panoramas para no salir sola, entre tantos otros.

Todas estas acciones, son consecuencia del miedo a ser víctima de acoso callejero.

Según el Observatorio contra el Acoso en Chile, el acoso callejero puede definirse como “prácticas de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida, en espacios públicos como la calle, el transporte o espacios semi públicos (centros comerciales, universidad, parques, etc.); que suelen generar malestar en la víctima. Estas acciones no son consentidas por la víctima, y quien acosa no tiene interés en entablar una comunicación real con la persona agredida”.

Las mujeres en Latinoamérica somos víctimas de estas prácticas en promedio desde los 12 años, pero muchas veces desde más pequeñas. Pues, cuando comenzamos a desarrollarnos empezamos a notar un comportamiento inusual en personas, principalmente hombres, que antes no veíamos: miradas lascivas, “piropos”, silbidos, besos, gestos obscenos, comentarios sexuales, fotografías y grabaciones no consentidas, tocamientos, persecuciones o arrinconamientos, masturbaciones o exhibicionismo. Somos víctimas de todo esto sin advertencia alguna, sin explicación, sin un consejo de cómo actuar, lo que muchas veces termina haciéndonos sentir culpables.

Es muy probable que si estás leyendo esto y eres mujer te puedes identificar con al menos una de estas situaciones, o que, si no has sido víctima, la próxima mujer que veas sí haya tenido una experiencia de acoso callejero.

Este tipo de prácticas, que a vista de muchas personas no parece tan grave, significa un gran impacto psicológico negativo en las víctimas, que puede traer consecuencias en torno al comportamiento social de la persona, o incluso un trauma mayor que implique evitar espacios o escenarios específicos.

En Chile, según una encuesta de OCAC, un 85% de las mujeres declaran haber sufrido algún tipo de acoso callejero. En México, la última Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) incluyó dentro de sus mediciones el acoso callejero, arrojando como resultado que un 27% de las mujeres mayores de 18 años han sufrido acoso.

Por ello, ONU Mujeres creó el Programa Ciudades y Espacios Públicos Seguros para Mujeres y Niñas, que tiene como objetivo contribuir a la eliminación de la violencia sexual hacia las mujeres y las niñas en los espacios públicos, y que en la actualidad tiene 30 ciudades del mundo en el programa. Entre ellas Ciudad de México, Quito, Ciudad de Guatemala, Bogotá, Medellín, Santo Domingo, y Tegucigalpa.

Sin embargo, aún tenemos mucho que avanzar. Sentir miedo al caminar por la calle es una sensación que el 50% de nuestra población tiene normalizada, pero que es una injusticia por ambos lados de la moneda. Coarta la libertad de las mujeres en todo el mundo y las limita a un espacio y un horizonte de tiempo, donde el peligro se acerca, mientras el sol se va alejando.

Mi experiencia ha sido como las de muchas mujeres en Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Colombia, Brasil, México. He sido víctima de Acoso Callejero desde temprana edad, me han susurrado palabras lascivas desconocidos en la calle, he tenido que ver masturbaciones y genitales de hombres desde muy temprana edad, y mis senos, trasero e incluso labios vaginales, han sido tocados por desconocidos en un abrir y cerrar de ojos.

En Latinoamérica, donde a diario mueren nueve mujeres (ONU Mujeres) por femicidio, un 47% ha sido víctima de violencia sexual (Banco Mundial), y la mayoría de ellas (90% según Banco Mundial), declara haber sido víctima de acoso callejero, cambiar estas conductas es esencial. No basta con comenzar a penalizar estos comportamientos, como ya se hizo en Perú, Argentina y Chile, sino que debemos educar en el Feminismo a nuestros niños, niñas y niñes; enseñarles que el cuerpo de otra persona no les pertenece, y que todos tenemos el derecho de caminar libres y seguras por la calle, sin importar la hora.

Fuentes:

https://www.unwomen.org/-/media/headquarters/attachments/sections/library/publications/2017/safe-cities-and-safe-public-spaces-global-results-report-es.pdf?la=es&vs=47

https://www.eldiario.es/internacional/paises-penan-acoso-callejero_0_863364064.html

https://www.ocac.cl/

https://contactosiempreseg.wixsite.com/siempre-seguras-1

http://americalatinagenera.org/newsite/index.php/es/

https://oig.cepal.org/es

 

Autora: Nicole Valdebenito (1987), Periodista chilena viviendo en CDMX, con más de 10 años de experiencia en organizaciones e instituciones. Dedicada a la lucha por un mundo más amable con los animales y el medio ambiente. Interesada en aprender cada día más sobre feminismo y la realidad de las mujeres en Latinoamérica, y en todo el mundo.

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