Reflexiones sobre el Día Internacional de la Mujer

Podría decir que la celebración o conmemoración de ciertas fechas es, la mayoría de las veces, algo mecánico, con amnesia total. Se celebra sin saber qué se celebra. Y eso se pasa de generación en generación, se festeja sin saber su historia, sin saber si estamos de acuerdo o no con dichas conmemoraciones.

Así podemos ver que, el 8 de marzo está saturado de mensajes floreados, de celebración de la “belleza” y “bondad” de la mujer. Sin exageración: imágenes con textos cursis, sin profundidad, rosados, “delicados”. Al parecer se da por hecho que tener dos cromosomas XX es igual a ser frágil, dependiente, necesitado de protección.

Parece que el día de la mujer se habla de todo, menos de que es una fecha conmemorativa, cuyo origen está en las primeras luchas por los derechos de las mujeres, en demandar igualdad de oportunidades y ser reconocidas como seres humanos, no como seres inferiores y de quinta.

Poner en la agenda las demandas femeninas es algo muy reciente en la historia de la humanidad. Éstas siguen a la deriva y precarizadas, aunque se crea y opine lo contrario.  Y a esa falta de cumplimiento en los derechos de las mujeres, además, podemos sumar muchas voces machistas que dicen: “Las féminas también violentan”, “La lucha no es de mujeres contra hombres, es de gente buena contra gente mala”, “Los que más mueren son hombres.”  No comprenden que no estamos tratando de defender a las mujeres como entes “angelicales”, incapaces de sumarse a las fuerzas del mal y de provocar desmanes, no. Se trata de poner sobre la mesa que la violencia contra nosotras ha sido sistemática, planificada, con un origen milenario. Las instituciones han sido y siguen siendo patriarcales, desde sus cimientos. No se salva ni la iglesia, cuyo sostén y servidumbre lo ocupamos las mujeres; ni las universidades, que incluso en pleno siglo XXI no están libres de acoso hacia las estudiantes.

Supuestamente en el mes de marzo todo gira en torno a las mujeres, sin embargo, abundan las notas amarillistas que rascan donde sea para visibilizar la violencia ejercida por alguna mujer hacia un hombre, cuando son infinitos, lacerantes e indignantes los de crímenes contra las mujeres en este país; son diez los feminicidios diarios en México, y muchos de ellos ni salen en la prensa. Cuándo han visto que se vuelva mediático el crimen contra una mujer indígena, por ejemplo.

Y, todavía peor, hay ciertos “líderes de opinión”, que, por querer sus 5 minutos de fama, aprovechan estos días para vociferar sandeces contra el feminismo y la toma de palabra de las mujeres. El ejemplo perfecto: “La Mars”, que ahora hasta la citan por sus “encomiables” contribuciones a los temas de género. Ser famoso y ser estúpido, es lo de hoy. Y sí, a veces también lo encarnan algunas mujeres.

Pero, más allá de todo eso, muchas tenemos claro que sigue existiendo una deuda histórica por el reconocimiento de la libertad y seguridad de las mujeres.

Sigue habiendo una deuda por el reconocimiento de la libertad y la seguridad de las mujeres. ¿No estás de acuerdo? Aunque suene increíble, en este rincón del mundo, y en otros, sigue existiendo el matrimonio infantil, o el intercambio de niñas y mujeres por una dote; sigue presente el burka, o sea, la prohibición de mostrar gran parte del cuerpo en público; la mutilación genital femenina, para aniquilar la posibilidad de placer femenino; y muchas otras atrocidades contra el cuerpo de nosotras las mujeres.

Entonces, en el octavo día de marzo, más que una “celebración” se deben reconsiderar modos de resistencia de las mujeres, ante cualquier tipo de violencia. Por ejemplo, ante la cosificación tan atroz de la que seguimos siendo objeto las mujeres. Es inaceptable, aunque haya sido totalmente aplaudido y visto como un símbolo de empoderamiento femenino, lo sucedido en el medio tiempo del Súper-Bowl el mes pasado. Ahora resulta: es un modelo a seguir que dos mujeres latinas meneen el culo para el hombre blanco en un espectáculo mundial en Estados Unidos. Y que, para seguir la dinámica mercantilizada del entretenimiento, ellas hayan tenido que incursionar en uno de los ritmos más ridículos y machistas del momento: el reguetón. Todo sea por no quedarse fuera de la lista de lo más vendible y lo más visto de Youtube. La cultura de masas se dice feminista, a pesar de que sólo lo diga de dientes para afuera y siga promoviendo la hipersexualización de mujeres a edades cada vez más tempranas. Sí, hay niñas de 8 años con anorexia, por estar inconformes con su cuerpo; todo por las imágenes que reciben donde les dicen cómo deben ser bellas. O adolescentes cuya única meta en la vida es tener el cuerpazo de bisturí para seducir a los capos de la droga, y así tener dinero.

Y, qué tal hablar sobre el lenguaje y su sentido excluyente, misógino; tan amoldado al machismo más recalcitrante. El empobrecimiento y desconocimiento de la riqueza de la lengua lleva a interiorizar, normalizar, decir sin miramientos a cada rato: puta, zorra, a toda aquella mujer que es libre en el ejercicio de su sexualidad, o que no cumple con los cánones morales. Es tan urgente relacionarse en la realidad con otro tipo de palabras, unas que construyan, edifiquen, sean portadoras de la igualdad y no sigan propagando estereotipos de género, o invisibilizando a la otra mitad de la humanidad.

Hay tanto por hablar, por conversar. Así que, si el próximo mes de marzo se quiere “celebrar” o hacer algo en el lugar de trabajo o escuela en torno al 8 de marzo, quizá deberían empezar por enlistar todos estos asuntos pendientes en los que aún debemos trabajar como sociedad.  Y no sólo en 8 de marzo es obligatorio preguntarse sobre estos rezagos políticos y culturales, sino que debería ser todo el año. Porque hay tantos temas tan urgentes para poner sobre la mesa, en el diálogo público y privado.

 

Autora: Gina Quintero. Amante de la filosofía, literatura,  política, ciencia y los idiomas. Ha dirigido proyectos nacionales de cultura en el Ateneo Nacional de la Juventud A.C,  ha participado en el Parlamento Juvenil de México 2018,  ha tenido formaciones y aprendizajes en más de 5 países y ha participado en eventos como : Cumbre Mundial de Políticas Públicas, Salta Argentina,  2018; una de las personas jóvenes  mexicanas elegidas para representar a México en el Seminario “Valores y prácticas para el liderazgo joven” o “Seminario de Jóvenes Políticos de América Latina”, que se llevó a cabo en San José Costa Rica, en agosto 2019.  Participó como expositora en la XIX Feria Internacional del libro del Zócalo en Cdmx en noviembre del 2019.

 

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