¿Qué ha significado para mí el hecho de ser mujer?

Fui la segunda hija en una familia que tuvo tres mujeres como descendencia. Mi mamá dejó de trabajar para casarse con mi papá, luego se dedicó enteramente a nuestra educación y cuidado. Mi papá viajaba mucho cuando yo era niña e incluso tuvo algunos trabajos fuera de la Ciudad de México, durante años, por lo que mi ambiente en casa fue casi exclusivamente femenino durante mi crianza.

Lo que recuerdo de mi niñez es que, a mi papá le gustaba contarnos muchos cuentos de princesas, veíamos muchas de las películas de Disney y la mayoría de nuestros juguetes eran Barbie, muñecas y nenucos. Hace unos meses fui a ver la película de Maléfica y me quedé pensando en los mensajes que recibí de manera constante cuando era niña, muchas de estas historias trataban de princesas enamoradas cuyas vidas giraban alrededor de sus respectivos príncipes, quienes además de rescatarlas le daban sentido a su existencia a través del amor y el matrimonio. ¡Qué terror!

La relación con mi mamá fue tensa durante mucho tiempo, porque ella era quien nos disciplinaba. Claro, si estaba siempre al cuidado de nosotras. En mi adolescencia, ser mujer significó para mí tener muchas obligaciones, además de siempre estar limpia, ser simpática, estar bonita, ser obediente e ir a la iglesia en vestido o falda los fines de semana.

En aquella época hubo muchos cambios en mi vida. La llegada de la menstruación fue un evento que para mí no fue nada agradable. Los cólicos, la ropa manchada, las toallas sanitarias y el vientre inflamado me parecían sumamente desagradables. Solía quejarme en voz alta por haber nacido mujer y por el hecho de menstruar, mi mamá decía que no me quejara porque Dios podía castigarme por renegar de mi cuerpo

Tenía 13 años la primera vez que alguien me agredió en la calle, un motociclista se subió a la banqueta, empujó mi cuerpo hacia la pared y sujetó mi trasero con mucha fuerza. Me sentí sumamente avergonzada. Ese evento marcó el inicio de un estado de alerta en mí, antes de eso, sabía que existía la posibilidad de que alguien pudiera asaltarme, pero no tenía idea de lo horrible que era que alguien te tocara de esa manera. Con el paso de los años he aprendido a vestirme de acuerdo al lugar que visito, así como saber escoger sitios y horarios adecuados para mi seguridad personal, esto incluye escoger donde divertirme e incluso dónde vivir. Cuando camino por la calle evito a los hombres corpulentos y que a simple vista podrían parecer peligrosos según mis prejuicios y mi experiencia.

Para mí ser mujer ha sido en algunas ocasiones muy desafiante, y he tenido que volverme valiente ante eventos inesperados a lo largo de mi vida. He aprendido a vivir con enojo, miedo y una angustia irracional intermitente que surge de eventos del pasado.  En el tema de la seguridad, a veces me siento cansada de tener que seguir todas estas rutinas y hábitos que me dan una sensación sólo ilusoria, me hacen creer que de algún modo yo puedo prevenir el hecho de que alguien más pueda hacerme daño.

Actualmente, ser mujer, para mí es cuestionarme muchas de las metas de vida que asumí como indispensables para tener una vida feliz, como ser bonita. Pasé mucho tiempo preocupándome por mi apariencia y me he dado cuenta que muchos de los elogios a las mujeres están muy relacionados con cómo se ven. Ahora yo pongo más atención en cómo me siento y busco aquellas cosas con las que me siento mejor conmigo misma. Casarme y ser madre era algo que durante muchos años pensé que era inevitable, y ahora con toda la experiencia de mis 31 años me pregunto para qué quiero estar en una relación de pareja, tener hijos se ve todavía muy lejano.

En conclusión, sigo preguntándome si mi condición de mujer ha sido un factor determinante para escoger mi proyecto de vida, lo que sé es que este ha cambiado. Y, no pienso que ser mujer haya sido un impedimento para lograr las metas que me he fijado, así como muchas ambiciones personales, pero sí tengo claro que he dejado de hacer cosas por el miedo a lo que pueda pasarme, y siento que en el pasado dediqué mucha energía a aspectos tan superficiales de mí, como mi apariencia física.

 

Autora: Anónima

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