Animales de luz

Debo ser la niña de mamá
empalagosa  muñeca que nunca dice no
Silencio
el guardián del agua
se atravesó una espina en la mano
como buena muchacha debo ayudar a curarlo
a cambiar sus dedos por míos.
Ahora cuento hasta cien
desaparezco
Cuidado, muñeca de mamá
Su herida es incurable

 

Soy un vaso de cristal sobre mesa
de esquina a esquina pasa la mosca
el borde es una atajo
una molécula de agua
en el fondo las figuras se deforman
esfinges
cíclopes
vienen a mi encuentro
de un solo instante de sed
estamos hechos.

 

Hoy cociné pasta para ti
Los fideos se enlazan en tu lengua
se hacen un nudo de carne
Un  elemento de los años
Niño de la duda inmortalizada
del catre donde se posan las abejas
las cenas nos esperan
y la terrible soledad
que golpeará nuestras  caras.

 

Entonces cerré mi lengua
para que la piedra hablara
me enseñara el camino
hacia el origen
hacia círculo celeste
donde danzan las abejas.
Cuatro vacas blancas me seguían
tomaron el camino hacia la piedra
conocer
hablar
el corazón se infla
y dentro de mí la mujer pagana
se levanta
en su reino de metal
soy la esclava
sacerdotisa de la piedra que todo lo ve
ella es mi escudo
mi corona
el salvamento para no morir.

Sabe que a ella  volveré
soñemos planetas
nebulosas
Volveremos a ser una
en el eterno paraiso.

 

Derribada gloria de mis hermanas
cuando entre platos y cucharas
esparcieron mis cenizas
sus momentos de gloria
se los tragó la tierra.

Ahora somos el pez
que traga su veneno
un cuerpo infantil
que acepta su propia muerte.

 

A dónde fueron  los dioses de mi infancia
los que descendieron en paracaídas blancos
y me enseñaron la voz de los corren
la necesidad de los que claman.

Yo, recostada en el patio de la casa
quise jugar dentro de sus brazos
pero la noche se hizo gigante
me amordazaron los labios
sentí el crecimiento de cada hueso
del otro lado mis hijos
danzaron en la incansable
muralla de los vientos.

¡Madre cúbreme los pies!
Descenderé a verlos
amorosa me posaré en sus labios.
Hoy parto con un cuerpo diferente.

 

Me nutro de tu cuerpo
de tu pancréas.
Sé que fuiste hecho para mí
con 20 estrellas en la cabeza
y 82 kilos de grasa.
Mi blanco muchacho de los ojos tibios
amor antenas y cables.

Gran toro nocturno
en el cual danzan las abejas.
Volviste a mi un 26 de diciembre
para amarnos en el eterno paraíso.

 

Sabía que les pertenecía
su lenguaje de oro
era mi letra sangrienta
mi vestido de juventud.
Después el  silencio
el revestimiento para no morir
Soy su hambre
su cuchillo
un órgano reflector
el eterno camino a casa.

 

 

Autora:  Laura Nieves nació en Ecuador, se formó como Licenciada en Literatura e Idioma Español por la Universidad de Guayaquil. Ha participado en Encuentros literarios, Ferias de libro, Festivales de Poesía y Conferencias en Ecuador, España y Suiza. Tiene una Mención de Honor en el Concurso de Poesía Joven, Ileana Espinel Cedeño organizado por El Quirófano Ediciones y La Casa de la Cultura del Ecuador. Actualmente vive en Suiza, donde trabaja como profesora de Español como segunda lengua e imparte de Talleres de poesía. Dirige el proyecto cultural Poetas en Suiza para promover la Literatura escrita en Español. Ha publicado los Poemarios: Animales de Luz en el Quirófano Ediciones y El macho de los cuatro vientos en Montaña Mágica Ediciones.
Sus poemas han sido publicados por revistas y diferentes antologías en Ecuador y España, como las Memorias del Festival de Poesía Ileana Espinel Cedeño, Imaginarios, Efecto secundario y en la muestra de poesía ecuatoriana Podemos mentirle al placer de AMARGORD Ediciones (Madrid) Varios de sus poemas han sido traducidos al Alemán y al Francés.

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