Mi madre en tres tiempos

ELLA, MUJER DE PIEL MORENA, COMO LA VIRGEN A LA QUE LE REZA.

Soy hija única, de madre soltera, ella decidió tenerme con el apoyo de mi abuela.

Tuve tres madres, contando mi tía y mi abuela, quienes me cuidaban mientras mi madre biológica trabajaba dobleteando turno en una fábrica.

Pienso en mi madre, sé que su maternidad no fue fácil, además yo nací con pie equinovaro, y para pagar mi tratamiento, ella cumplía jornadas intensas de trabajo para llevarme con un doctor en Polanco, uno que estaba fuera de nuestros alcances. Pero, gracias a la Virgen, como ella dice, el pago de sus honorarios fueron mínimos para mi mamá, y miren que ése hombre era el mejor Doctor en dicha especialidad.

Ella se propuso que yo caminaría sin necesidad de ningún aparato ortopédico, y lo logró, mi pie está perfecto. Agradezco infinitamente por eso.

¡NUNCA DIGAS NO PUEDO!

Ella es un ejemplo de cómo proponerse y cumplir retos.

Todo lo que yo necesitaba: zapatos ortopédicos, terapias y yeso, eran costosos, así que ella trabajaba y trabajaba. Y su ausencia se sentía y se trasminaba en mi corazón como la humedad en las paredes. Pero, a pesar de toda dificultad, recuerdo fiestas a lo grande, con payasos, dulces, piñatas, pastel y gelatina, hermosos vestidos, los mejores juguetes, los de moda, los que todos los niños y niñas querían, sí esos yo los tuve. Mi madre me trataba y me cuidaba como si yo fuera una muñeca. Siempre podía.

NO TE QUEDES SOLA

Ella no asistió el día que me casé, para mi madre esos no son eventos importantes, aun así, me regaló la ropa que llevaría a mi ceremonia, y pude ver el brillo y la alegría que tenía en los ojos.

Mi madre es una mujer de carácter muy fuerte, sólo la vi llorar cuando murió mi abuela, y cuando estuve muy grave en un hospital.

Ella me apoyó cuando cambié de religión, cuando llegué a verla y le dije ya no creía en Dios, cuando le dije no quería seguir con el hombre que me casé, cuando le conté que era feminista. Lo único que me pidió, es que no me quedará sola. Claro, ya mi madre comprendió que no estoy sola si me tengo a mí. Aceptó mi decisión de permanecer soltera.

Ella jamás me hace sentir sola.

¿Quién es mi madre? Alguien que siempre me llenó de amor y de cuidados, que es mi mayor orgullo y a quién amo profundamente. Es quien me enseñó que las fechas importantes son todos los días que hemos pasado juntas.

Escribí esto para ella, y para mí, para recordar que, todos sus esfuerzos y el amor con el que me sacó adelante, permanecen grabados en mi mente desde niña.

 

Autora: Norma Miriam Hernández Rosas, Estado de México. Ha publicado en Poesía de Morras, y Yo, Lolita.

 

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