Trabajo invisible, mujeres y pandemia

En las telenovelas y películas se pone a la empleada doméstica con rasgos negros, morenos o indígenas. La estructura de dominación decreta que el trabajo doméstico corresponde a las menos agraciadas físicamente a la luz de la belleza occidental, que suelen ser los de la periferia. El dicho “trabajar como negro”, evidentemente hace alusión a lo que nadie quiere hacer y deben realizar los menos favorecidos. Un ejemplo conocido por todos: Yalitza Aparicio, actriz mexicana con el papel de Cleo en Roma, película de Alfonso Cuarón. Ella, una subalterna bajo las órdenes de una familia de clase media-alta.

La visibilización del trabajo doméstico data de los años 70´s, de la mano de la teórica italiana Silvia Federici. Marx visibilizó el trabajo del hombre explotado en la fábrica, no el de la mujer, que lleva dobles o triples jornadas por el trabajo de cuidados y doméstico realizado en casa. Claro, él era hijo de su tiempo y le era imposible tener las gafas violetas para darle el valor justo a la mujer; por eso el sufrimiento fabril tenía cara masculina y las mujeres sólo permanecían como seres amorfos sin siquiera proyectar sombra.

Cuidar a las personas mayores, a los enfermos, hacer limpieza de la casa y preparar la comida, es trabajo. No es nada fácil lidiar con un anciano o un enfermo. Hay un fuerte abandono de ancianos, porque cuesta mucho cuidarlos, y son las mujeres las que en su mayoría meten las manos por ellos. Ni el primer mundo se salva del abandono a sus mayores, o de designar principalmente a las mujeres para que realicen ese tipo de trabajos. Penosas las escenas de decenas de ancianos muriendo en los asilos de España a causa no sólo del Covid- 19, sino de la negligencia a la que están sometidos durante tantos años.

La cuarentena ha puesto al descubierto de nuevo las desigualdades entre hombres y mujeres. Ha aumentado la violencia doméstica, porque se acostumbra a que las mujeres deben recibir órdenes, estar limpiando la “casita”, cuidando a los niños. Los hombres, los del espacio público, habitantes del universo de lo” importante”, siguen despreciando el espacio doméstico, por eso lo atacan tanto y son capaces de aumentar su violencia durante la contingencia sanitaria. No soportan estar encerrados, porque el encierro es de las “viejas”, que asean, procuran y lo dan todo.

Son las enfermeras, dentro del personal sanitario, quienes realizan más trabajos de cuidados durante la pandemia. No en balde, durante una de las conferencias sobre salud de López Gatell en México, el 19 de abril, apareció una enfermera de nombre Fabiana Zepeda, quien se refirió enérgicamente por el reconocimiento de la enfermería y del personal de salud. Sí, en su mayoría el personal de enfermería en el mundo está compuesto por mujeres. Tiene pocas décadas la desmitificación de tal profesión, de ser exclusivamente femenina, por esta idea de que los cuidados deben ser realizados por mujeres. Un aplauso a los hombres que han sumado a tan noble profesión, rompiendo prejuicios.

Cuidar al otro, procurarlo, debería ser una práctica común, una extensión de la solidaridad, de apostar por relaciones más humanas. En algún momento de la vida todas y todos requerimos cuidados. Nadie puede solo, a pesar de que el híper individualismo diga que sí, proclamando la autosuficiencia. La pandemia denuncia las carencias del cuidado. Sí, es cuidarse a sí mismo, pero sin descuidar a las otras personas. Aplicarlo borraría la barrera entre trabajos visibles e invisibles.

 

Autora: Gina Quintero. Amante de la filosofía, literatura,  política, ciencia y los idiomas. Ha dirigido proyectos nacionales de cultura en el Ateneo Nacional de la Juventud A.C,  ha participado en el Parlamento Juvenil de México 2018,  ha tenido formaciones y aprendizajes en más de 5 países y ha participado en eventos como : Cumbre Mundial de Políticas Públicas, Salta Argentina,  2018; una de las personas jóvenes  mexicanas elegidas para representar a México en el Seminario “Valores y prácticas para el liderazgo joven” o “Seminario de Jóvenes Políticos de América Latina”, que se llevó a cabo en San José Costa Rica, en agosto 2019.  Participó como expositora en la XIX Feria Internacional del libro del Zócalo en CDMX en noviembre del 2019.

 

Ilustración de:  paulapé

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