Maternidad arrebatada

Cuando me enteré que sería madre, lloré, lloré y volví a llorar.

Siempre dije que no tendría hijos, y había una razón clara: soy sobreviviente de abuso sexual infantil y por ningún motivo permitiría que otro ser pasara por lo mismo que yo, menos aún un hijo o hija mía, así que la única forma de garantizarlo era no tener descendencia. Hoy he aprendido a lidiar con la idea y quizá en otro momento comparta cómo.

El destino jugó conmigo, a pesar de tomar mis píldoras puntualmente y de usar preservativo, quedé embarazada.

Lloré muchísimo, sabía que todo iba a cambiar, conocía perfectamente mi derecho a interrumpir el embarazo, pero cuando escuché su corazón latiendo en el segundo ultrasonido, decidí que iba a tener a mi bebé. Tomar esto en cuenta es fundamental porque fue mí decisión, nadie me obligó, y de ahí ya vamos bien.

La maternidad no es sencilla, y hoy con mi bebé en brazos apoyo más que nunca el aborto legal, pues aun siendo una maternidad deseada hay momentos en los que siento que ya no puedo, así que no imagino lo que se siente cuando es una maternidad obligada.

Las mujeres de mi entorno han querido decirme cómo maternar, qué hacer y qué no hacer con mi bebé, al principio me enojaba mucho hasta que me di cuenta de algo. Me puse a analizar a todas y cada una, entonces me di cuenta de una cosa súper triste, ellas querían criar a mi bebé porque no las dejaron criar a los suyos, y es que a mí madre su suegra le dijo qué hacer y qué no; y lo mismo con mi suegra, su madre le quitó a su primer hijo (mi esposo) y lo crió cómo suyo, a su vez ella le pasó lo mismo: fue su madre quien crió a sus hijos y no ella. Me di cuenta de que a muchísimas mujeres les pasa eso, no las dejan maternar y decidir sobre la crianza de sus hijos o hijas, y todo bajo el argumento de que son inexpertas; y por eso cuando éstas se convierten en abuelas ya ven su oportunidad de hacer lo que querían. Lo lamento mucho por ellas, pero conmigo no será así, decidí que sólo tendré un bebé y será criado cómo yo quiera.

Entender esto me ayudó a sensibilizarme con el actuar de las mujeres mayores de mi al rededor y también a romper el ciclo.

Ser madre transformó mi mirada del mundo, y si ya era feminista, ahora soy más.

Tengo mucho que decir acerca de la maternidad y todos los descubrimientos que he tenido después de ella. Pero, hoy quise compartir sólo esto para invitar a las madres a que no dejen que les digan qué hacer con sus hijos e hijas. ¡Empodera tu maternidad y haz lo que te parezca mejor para ti y tu bebé, sólo tú sabes qué y por qué!. Qué pena por las que no las dejaron criar a sus bebés y les fueron arrebatados por otras mujeres, generalmente las abuelas, a quienes seguro también les arrebataron su propia maternidad y vieron en los nietos la oportunidad de realizar lo que deseaban, con el argumento de la experiencia y la sabiduría. Lo que quisiera agregar es que, eso no es culpa nuestra, las abrazo y lo lamento, pero a mi cría la crío yo, y nadie más.

 

Autora: Valeria, 23 años. Madre primeriza y feminista. Trabajé 3 años en la antes Procuraduría General de Justicia, actualmente me encuentro en proceso de titulación de la Licenciatura en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM. Especialista en Género y defensora de los Derechos de la infancia.

Ilustración tomada del libro “Mamá desobediente”

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