El lobo de sus ovejas

Aquí voy, otra vez, y digo otra vez porque tan sólo recordar esta parte de mi vida, de mi historia, se forma un nudo en mi garganta. Me presento, soy Jeannette y me defino una amante de la vida, amante porque todo lo que me lleva a querer a una persona, momento o  lugar en mi vida…quedan grabados para siempre.

Recibí una cordial invitación a compartir un texto de mi propia autoría, creo que mejor experiencia de vida a ser compartida con otros lectores y en especial lectoras, me ayudarán a sanar poco a poco. Llegué a Ciudad de México en 2018, muy ilusionada de encontrarme con personas, situaciones, lugares que marcarían mi paso aquí, y no me equivoqué. Como mujer me he puesto a pensar mucho en cómo nombrar lo que me pasó, sufrí una violación, una agresión, una humillación, una desvaloración conmigo misma por parte de otra persona. Pero, digo ¿Cómo calificaría todo ello si fui yo quien accedió y no hizo nada al respecto para defenderme a mí misma?

“Pendeja”, sí, sería un buen término para empezar con mi relato, sería lo más directo por como dejé que las cosas salieran de control, defendí a otras mujeres que ellas sí sufrieron agresiones peores por otras personas, y no pude hacerlo conmigo misma. Eso fue lo que más me duele de recordar todo esto, pero mejor, les agrando más el panorama de esta “pendeja”, su servidora.

Provengo de otro país, nací en México, pero a mi corta edad fuimos a Bolivia con mis padres, donde radiqué ahí la mayor parte de mi vida, hasta hace dos años, que decidí emprender este viaje ilusionada. Conocí a Enrique por una plataforma de redes sociales, intercambiamos textos, llamadas, videollamadas y hasta una que otra sonrisa y mirada picarona…todo lo que experimentamos fue por una atracción en “línea”, desde el primer día que hablamos la conexión fue fuerte. Lo recuerdo todo muy bien como si hubiese pasado hace 5 minutos.

Sin ataduras y como la gitana que soy, que se entrega, que no mide, que ve o veía cosas buenas en los demás, me entregué y vine…vine a México por esta persona, el plan era que solo estaría unos meses, pero los meses se hicieron años, y los años se hicieron más entre nosotros. Estar con él era como un encanto todos los días, me mostró un México al que hoy veo con otros ojos, me enseñó su esencia…pero todo fue camuflajeado. No podía verlo o buscarlo los fines de semana, me decía que trabajaba mucho, que siempre estaría para mí…sí, así lo fue.

Cambió su actitud, su postura y nos distanciamos, había días que me mataba pensando qué hay de malo en mí, qué hice o dije que no fueron de su total agrado: (soltera, independiente, profesional, etc). Nunca me presentó a su familia o amistades, lo cual se me hizo extraño porque me ponía en su situación “¿Qué haría si llega un/una extranjera a mi país?”. Nos distanciamos y luego volvimos, y luego nos distanciamos. Me mandaba mensajes, indirectas que no comprendía y sólo me decía que “me estaba protegiendo”. Nunca avisé a mi familia, solo a amistades cercanas, en Bolivia, ya que no conocía a nadie más aquí, sus actitudes no se relacionaban con las cosas que me prometía o lo que describían de él. Aquí la realidad es que YO NO QUISE ver más allá. Creí que iba a poder corresponder con él, pero la realidad es que me perdí a mi misma, me perdí entre los lugares costosos, las habitaciones de motel y cada palabra suya.

Al final, yo no quería a Herles solo para mí, oh sí, ese es el nombre con el que todos se dirigen a él, el maestro Herles Velasco, de la Escuela de Escritores de México. Sólo quería una amistad sincera, me abrí y le conté muchas cosas sobre mí, documentos privados, mi pasado, para tener un amigo en quién poder confiar y continuar una vida sola o con él aquí…y nunca sucedió. Él estaba o está, al final ya no lo sé, casado con otra persona, el veía a otras mujeres, él acomodaba todo a su realidad. Sí, así fue como él mismo me lo decía, “que yo no lo comprendía”. Fue desgastante física y emocionalmente, no quería regresar a Bolivia, no así…no incompleta o sin aprender de esta lección.

Me buscaron mujeres diciendo que también salían con él, fue demasiado para mí. Me abro en este espacio, a ti que me está leyendo, porque no quiero que pases una situación como la mía, quiero que aprendas a vivir contigo misma y con toda enseñanza que puedas recolectar en el camino. Como mujer no me siento “víctima del lobo”, no señor, no lo juzgo, lo odio o lo culpo. Simplemente quiero que tú como mujer seas FUERTE, seas VALIENTE siempre, y no permitas que ninguna situación te haga valer menos que eso. Hay días y noches que aún duele recordar eso, recuerdo algo en particular que él me dijo que “era mi culpa” o al menos, que le parecía normal a él.

(Pausa), y respiro. Un día bebí mucho mezcal y no me encontraba bien, tenía sueño y dolor de cabeza, el me subió a su camioneta, quiso llevarme a mi casa, y por sus acciones yo JAMÁS le dije dónde vivía, ya no confiaba en él. Él me dejó cerca de la zona donde en una ocasión le comenté que era mi residencia, y me “dejo ahí”, en la esquina de una calle, en ese estado.

No puedo culparlo, e insisto, no me hago la víctima porque fui yo quien cedió a otra persona, “hiciera o desasiera todo en mí”. Hoy en día vivo sola, vivo tranquila, vivo conmigo misma, amando a la nueva y más fuerte Jeannette. Conocí y sigo conociendo más amistades que por este medio podemos interactuar ahora, amistades como les llamo yo, que me brindan apoyo, amistad sincera, me escuchan…y así no estén físicamente conmigo, no dejan de estar presentes en mis días.

Llevo una relación con otros escritores, escritoras, pero mantuve al margen porque me abrí a que me conozca y me sigan conociendo como persona, y jamás me atreví llevar algo mío al ámbito público, y si aquí decidí hacerlo es porque no le tengo más miedo a nada, vivo al día, amo al día a día, y siempre estaré a lado de estos seres maravillosos que encuentro en el camino. Gracias a ti, por leerme, gracias por el dibujo que me hiciste el otro día, la sonrisa que pusiste en mí cuando iba a dormir, las frases de aliento…al final recibí algo que -de principio- busqué en una sola persona; recibí y sigo recibiendo el cariño de otras personas, a quienes llamo mis amigos. No soy escritora de profesión, pero también sé escribir con el corazón.

Para terminar, me gustaría dejarte una última reflexión, no te cierres al amor, por favor, todo pasa por algo en este universo, y nada me dará mayor gusto que seguir coincidiendo en ello, contigo. No me voy, me quedo aquí.

 

JEANNETTE (1)

 

Ilustración de: Aleks Go He

 

2 comentarios en “El lobo de sus ovejas

  1. Reblogueó esto en DEsignCrazziey comentado:
    La franqueza es una virtud pero también puede ser una daga envenenada. Tenía ya tiempo con ganas de escribirte porque coincidimos a menudo en FB. Desafortunadamentea las personas pulcras en el alma, sin maldad, y me incluyo, somos lo que padecemos este tipo de enfrentamientos. Tengo mucha experiencia en el tema, créemelo. Me volví tanatólogo por experiencias personales así que el tema es amplio, mejor un”vuelve a la vida”, este cocktail místico-erótico elaborado con ganas de vivir y que sea una doblemente erótica vida. El samsara y los placeres nos tienen atados. Son inevitables.

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  2. Que guay, me acabas de liberar la mente y el corazón de ese lobo.
    Le conocí en 2001 a través de una red social también.
    … Ay si yo te contara. Me alegro de corazón de tu liberación. Se feliz, yo hoy lo soy un poquito más. Gracias infinitas Jeanette

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