19 de septiembre

Durante el trayecto hacia el hospital, yo sólo conseguía mirar por la ventana, muy de vez en cuando, escuchaba la voz de Jovita preguntándote si todavía estabas con nosotras, y sólo una vez atiné a mirarte, ya en urgencias, corrí detrás de tu camilla, y en cuestión de segundos estabas en una cama, te habían despojado de tu ropa, y a mí, me bombardean con mil preguntas:

¿Fuma? ¿Toma? ¿Operaciones? ¿Enfermedades crónicas? ¿Historial de algún derrame cerebral? ¿Consume drogas? ¿Se ha fracturado un hueso?

Después de eso, todo es débil, lejano y solo, te llevaron a tomarte una tomografía, me pidieron esperar, así, en una sala vacía, entre urgencias y el área de ingreso, estaba sola, mirando el reloj, pero sin certezas de cuánto tiempo llevaba ahí. El diagnóstico fue fulminante: Infarto cerebral isquémico. El neurólogo dijo que lo que ya se había perdido, quizá no tenía retorno, no tuve tiempo de llorarte, porque me pidieron comenzar con el papeleo para que fueras ingresado a neurología, porque de inmediato tuve que hacerme cargo y pensar cómo se lo iba a decir a mamá, y a mi hermana.

A tu salida, descubrí un hombre distinto del que aquella tarde se había ido de casa, ahora no hablabas correctamente, no movías la mitad del cuerpo, ahora dependías de nosotras, yo tampoco fui la misma, porque decidí cargar con tu cuidado, porque vinieron meses de verte empeorar, de perderte en tu diagnóstico de esquizofrenia, aquel hombre fuerte que sobrevivió al paludismo, que viajó como migrante golondrino, aquel que portó un uniforme verde olivo, hoy mira hacia el sur, y pone toda su fuerza en seguir de pie. No has sido el mejor papá, no estuviste con nosotras, nos llenaste de miedo, me hiciste dependiente, trastornaste mi autopercepción, me quitaste el autoestima, no dijiste te amo, ni que yo te daba orgullo; hoy, sigues sin ser el mejor padre, aún perdido en la niebla de tus recuerdos, encuentras formas de herirnos, sólo que hoy, soy otra, un poco más fuerte, más autónoma, hoy soy distinta, y puedo decirte que ese 19 de septiembre, también me quebró a mí, y descubro en ésta vulnerabilidad, la fuerza para, en comparación contigo, hacer el bien, y amar cada día más la vida.

 

Autora: Yadira López Velasco, nació en Oaxaca de Juárez. Es zapoteca, lesbiana y socióloga por UAM Azcapotzalco. Escribió “Hierbas contra la tristeza” y “Manual de vaporizaciones vaginales”, escribe poesía sobre el erotismo entre mujeres, sobre su ser indígena y sobre su ser mujer. Activista contra la gordafobia, imparte talleres sobre cartografía corporal, medicina tradicional y utiliza la escritura como proceso de sanación. Actualmente trabaja en la edición autónoma de su primer poemario donde recupera la genealogía lesbiana de su comunidad.

 

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