Un extraño me chifló

Un extraño me chifló
tan quedo que me enfermó.

Y no lloré hasta hoy
que se lo conté a los demás,
cuando de mi boca no pudo salir
la manera en que me susurró.

No me sentía sucia hasta que mis labios temblaron.

No lo provoqué,
porque me he de excusar…
perdona por nacer mujer
y perdona por no comprender
que mi cuerpo
es mi mayor desperfecto.

Ese día me sentía linda
hasta que un extraño me chifló.

Y lo que más asco me da
es que mientras caminé frente a él
me chifló para que solo yo lo escuchara.
Para que sólo yo lo supiera.
Para que fuera nuestro secreto.
Porque sabe que está mal,
y quería que lo notara.

Mi corazón latió rápido de miedo.
Mi mirada no lo buscó por vergüenza.

Hubo un día en que me sentía bonita
pero un extraño me chifló.

He de admitir que se salió con la suya.
Porque me asustó y yo no dije nada.
Porque él cree que por hombre tiene el derecho
y yo por mujer no diré nada.

Porque él cree que me halaga
y no le hice saber
que me repugnan sus ojos
y su mente retorcida
que tuvieron el atrevimiento
de hacerme saber sus deseos
sin mi consentimiento.

Hoy lloro, por todas las mujeres a las que les fallé.
Por mí, que me fallé.
Que me paralicé.

Porque un extraño me chifló
y yo no lo enfrenté.

 

Autora: Marissa Lorena Vargas Sánchez (1998). Tamaulipeca, feminista, universitaria a punto de concluir la licenciatura en Lingüística Aplicada. Bastante romántica, y bastante política. Enamorada del té y de los animales.

 

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