Telón de fondo

Titulé así esta reflexión, para hacer referencia a eso que he visto siempre desde que era una niña y hasta hoy, siendo ya mayor. No es otra cosa más que el verme y ver a las otras sirviendo a los demás, mientras ellos siguen allá, como en un telón de fondo, en lo suyo; pudiendo ser lo suyo cualquier cosa: jugar, ver televisión, comer, dormir, etcétera.

Me percaté de esto hace mucho tiempo, tal vez entre mis 11 o 12 años. Recuerdo que estaba haciendo algo, muy feliz y divertida, cuando oí a mi mamá decir -como en mil ocasiones antes- “mija, por favor, sírvele a tus hermanos, yo estoy planchando”, y entonces, sin pensarlo, dejé de hacer eso que estaba haciendo para hacer eso otro. De pronto, sucedió, no sé de dónde salió, pero le pregunté “oye, má, ¿por qué no se sirven ellos?”, a lo que contestó, sin vacilar, “porque son hombres”. De ahí en adelante, me quedó claro: las mujeres estamos para servir y ayudar a los otros, sin importar si estamos ocupadas; tenemos que hacer un paréntesis en lo nuestro para realizar lo ajeno.

Estoy ya muy grande, he visto cosas pasar, muchas cosas. Hablando de eso de servir que nos ha sido impuesto a las mujeres, la única solución que encuentro es que, una vez asumido, trabajar ya, no dejar pasar más tiempo, hacernos dueñas de los espacios, de las actividades que queremos, para así apoderarnos del afuera y, al mismo tiempo, delegar las tareas de adentro a otros miembros de nuestro entorno, sin dar marcha atrás, nunca, nada, ni un poquito; ya que, si lo hacemos, nos quedaremos en el mismo lugar en el que nos encontramos.

Si he de ser sincera, en ocasiones, he tenido recaídas, cediendo y haciendo las cosas por costumbre o por responsabilidad, ésa que tengo y que me habita sin que me dé cuenta. Es ahí donde tengo que trabajar, con toda la voluntad posible, para cambiar la situación definitivamente.

Autora: Delfina Martínez García. Originaria de Xalapa, estudió una carrera por la cual ejerció antes de convertirse en madre. Después de décadas y una vez que sus hijos salieron de casa, decide retomar su gusto por la literatura y empezar a escribir. Es egresada del Diplomado en Creación literaria, de la Escuela de Escritores y Cinematografía de Veracruz Sergio Galindo, de la SOGEM. Sigue su formación como escritora, tomando cursos como “Taller de autobiografía”, con Olga Cuéllar, “Fanzine creativo” y “Escritoras de noviembre”, con Ana Valderrama. Escribe reflexionando sobre los roles de género desde su experiencia como esposa, madre, ama de casa y mujer.

Ilustración: Lina Castellanos

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