Desaprendiendo a invisibilizar la violencia

“Para nosotras es castigo doble, india y mujer […]
con eso tenemos clausurada la felicidad”

Esta frase refleja una triste y lamentable situación que estruja el corazón y que de golpe nos azota contra la realidad que cientos de mujeres padecen en México.

Solo por ser mujer es una exquisita novela que narra en diversas voces la tragedia de Honorina, mujer indígena tzotzil, que ha padecido todo tipo de violencia a manos de su familia, de su pareja y de las autoridades.

Sin duda, este libro representa una de aquellas lecturas que no permite la indiferencia a la condición que padece la mujer indígena en nuestro país, como es que la sociedad la ha invisibilizado y solo pareciera “digna” de atención cuando ha cometido un delito, ilícito en el que sin duda los únicos responsables son todos y cada uno los miembros de la sociedad mexicana.

A lo largo de la narración es posible encontrarse con diversas frases que al igual que el agua se va filtrando y abriendo su propio sendero, se cuelan en la mente del lector para forjar un camino de reflexión, de cuestionamiento, pero sobre todo de abandono a la apatía, y de la necesidad de unirse en una lucha de defensa por los derechos de la mujer y, máxime de la mujer indígena.

“Yo no soy de aquí […] lo hecho fue malo, pero era mi única defensa, porque todos se hicieron ciegos a mi desgracia”

Sol Ceh Moo vuelve a evidenciar la violencia sistemática y la revictimización de las mujeres a mano de la indolencia social, cuando se invisibiliza una vez más a la fémina, fingiendo su inexistencia, condenándola al olvido.

Solo por ser mujer es un libro que se convierte en un foro de sororidad, con personajes como Delia Castillo y Tiva, voces que se niegan a aceptar llanamente la mala costumbre de violencia resignada hacia la mujer, y que parten hacia un esfuerzo individual y colectivo de soporte y protección, visibilizando y escuchando el grito sordo de Honorina.

No cabe duda que esta obra merecía el Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas, esta novela rompe las emociones y exige a través del lenguaje el voltear a la otredad femenina, aquella que representa la raíz y la esencia de la identidad cultural en nuestro país, aquella absurda normalización tóxica y pútrida, porque no debe aceptarse como “tradición” o “costumbre” prácticas y conductas destinadas a la objetivización degradante de la mujer, y a la violencia escalonada hacia la mujer indígena y lo que representa.

Hay libros que son un remanso, pero con esta novela, lo que sol nos ofrece es un tornado que nos descoloca de una zona de confort en la que corremos el riesgo de transformarnos en victimarios por el simple hecho de no ver, de no escuchar, de no actuar.

Sin duda esta historia es una enseñanza de vida, de valor y de justicia, donde la sociedad entera debe aprender a proteger y respetar a sus mujeres, y al mismo tiempo desaprender a normalizar toda clase de violencia sólo por ser mujer.

Autora: Manuela Herazo Martínez. Mexicana. Abogada desde hace quince años. En este amor a las letras y pasión por la búsqueda de la justicia, decido estudiar Letras Hispánicas descubriendo un nuevo placer por la palabra escrita y la lectura. Actualmente me han sido publicados tres textos; un ensayo “El mercader de Venecia” y tres cuentos “Virginia”, “Una foto” y “Tancredi”. Retazos es mi primer poemario, aún sin publicar.

 

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