De humedad y placer

Han pasado ya varios años desde que descubrí cuál era mi sabor. Una noche de estudios nocturnos, ya con algo de cansancio, mi mente ya no daba una, decidí tomarme un descanso e inicié sesión a ver qué encontraba en la red como distracción: gifs por aquí, videos por allá, noticias, frases motivacionales, en fin, y de repente tin, tin, tin, tin, dirigí la vista a la barra, al ver la ventanilla emergente, me quedé pasmada tres segundos y mi corazón vibró.

– ¡Hola! ¿despierta a estas horas?

Yo todavía tardé tres minutos en contestar después de leer el mensaje.

– ¡Hola! – respondí seguido de un – ¿cómo has estado?

Comenzamos a conversar, de manera general nos poníamos al día.

He de confesar que con él que conversaba, era uno de esos amores únicos, que te marcan el resto de la vida. Él era ese amor que me hizo vibrar desde el momento que lo conocí.

Decide llamar por teléfono, y contesto muy emocionada. Escuchar su voz me generaba una tranquilidad y deseo al mismo tiempo.

Ya entrados en la conversación, yo lancé un comentario subidito de tono dónde insinué mis ganas de vibrar al unísono. Él me sugirió un juego, al principio no estaba tan convencida, porque lo que en el fondo yo quería era verlo, rozar su piel, mirarlo a los ojos. Un poco renuente, acepté el juego.

Pregunta y respuesta, pregunta y respuesta, uno y uno, siempre contestando a todas las preguntas y demasiada imaginación, esas eran las reglas.

Él comenzó el juego, luego seguía yo, comenzamos por cosas sencillas, saber si aún nos gustamos, por ejemplo. Luego, él logró guiarme sólo con palabras y una imaginación tan inspiradora al punto de querer estallar en ese instante, él se dio cuenta de mi deseo, así que le da otro giro al juego y aquí es donde comienza la magia.

– ¿alguna vez te has probado?, me pregunta.

– ¿a qué te refieres? No estoy entendiendo, respondo con cierta extrañeza

– ¿sabes cuál es tu sabor? ¿a qué sabe tú elixir?

– ¡No, honestamente no!

– ¡Pues hoy lo sabrás!

Me pide que me recueste en la cama, que me relaje, que me deje llevar sólo por sus palabras.

-Cierra los ojos, confía en mí y déjate llevar. – Me dice con una voz seductora.

-Comienza por quitarte los calzones, separa un poco las piernas, relájate, toca tus muslos, siente la textura de tu piel, poco a poco sube las manos a tu vulva, siente tu ingle, siente el vello rozar con tú piel. ¿sientes el monte de Venus? abultado, rico, caliente.

Mientras yo con mi otra mano comienzo a tocar mis senos, a recorrer mis nalgas, aprieto las piernas y suelto un ligero gemido.

– ¡Vas muy bien, mi diosa! Separa tus labios, ¿sientes esa humedad? ¿sientes esa calidez? lentamente comienza a introducir tu dedo medio, siente, haz un ligero círculo dentro de ti, disfrútalo, introduce el dedo índice y recorre cada espacio, saca tus dedos y llévalos directamente a tu boca y dime ¿a qué sabes, mi diosa? quiero escucharte.

Yo estoy totalmente excitada, asombrada y húmeda.

-Nunca imaginé que este era mi sabor, es un sabor ligeramente ácido, pero con un toque dulce, un sabor a durazno, es realmente exquisito, estoy encantada.

– Lleva nuevamente tus dedos al interior de ti, pero ahora presiona ligeramente tu vulva con la palma de tú mano, ve de movimientos suaves y lentos a cada vez más intensos, y repite, ahora con el dedo pulgar toca tu clítoris, ¿sientes esa rigidez? Redondito y suave. Dale tu ritmo.

Me dejo llevar por la descripción, comienzo a gemir cada vez más fuerte, muevo los dedos en mi interior, siento que me voy a orinar, y sucede la magia. Un recorrer de energía vibrante invade mi cuerpo y exploto diciendo: ¡no mames qué rico!

Mi respiración sigue agitada, y quedo consumida en mis pensamientos, en lo exquisito del orgasmo.

Lo que descubrí hoy, en definitiva, evoluciona mi autoplacer al infinito. Estoy segura de que en cualquier momento que desee gozar, bastará con recorrer mi vulva, frenética o tiernamente, con probar mi elixir, para sentir esa energía que viene desde mi interior, para llegar sí o sí al orgasmo, sin prisas y a mi antojo.

La masturbación me llevó a re-conocer mi cuerpo, a disfrutar del sexo. Así que, sin pelos en la mano, defiendo la masturbación femenina, pues es una manera de sentir y disfrutar sanamente de uno de los mejores placeres de la vida.

Autora: Brenda Wolsh: Con una apropiación por la vida de manera singular, imaginando que la gente danza todo el tiempo en vez de caminar. Luchadora del bienestar e igualdad de género, mística por vocación, mágica por elección, coleccionista de fechas memorables, guerrera del pensamiento individual. Amante de los buenos pasteles y de los finos chocolates, bebedora consiente de las bebidas espirituosas, amante del Océano Pacífico, leal ante una verdadera amistad, creyente del amor espiritual, soñadora imparable de poder volar, agradecida de poder andar en este plano terrenal.

Ilustración: Isa Muguruza

7 comentarios en “De humedad y placer

  1. Amo la redacción, clara y concisa sin dar tantas vueltas a algo que siempre se nos dificulta hablar, así como es nuevo para ti, también es algo nuevo que leí, gracias por compartir.

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